El abridor de Dodgers de Los Ángeles, Edwin Diaz, se refirió tras el partido a lo que significó salir adelante en una jornada complicada frente a Cerveceros. Explicó que, más allá de la dificultad del duelo, lo esencial fue completar sus lanzamientos, conseguir las salidas necesarias y quedarse con la victoria, señalando que ese resultado era lo que realmente importaba al final del día.

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Diaz comentó que sintió un mejor ajuste en comparación con su salida anterior, indicando que prefiere errar hacia el lado del guante antes que dejar los lanzamientos demasiado al centro de la zona, que fue lo que le había ocurrido el día previo. Consideró que esta vez encontró una dirección más positiva en su trabajo.

Al ser consultado sobre el ajuste puntual que le permitió mejorar, el pitcher atribuyó la clave a su postura, reconociendo que había estado inclinándose demasiado hacia el bateador diestro en lugar de dirigirse en línea recta hacia el plato. Reconoció que se había estado exigiendo de más a sí mismo, pero remarcó que, cuando llegó el momento decisivo, logró ejecutar sus lanzamientos y cumplir con el objetivo, lo que lo dejó satisfecho.

Consultado sobre el ángulo de su brazo, notablemente más bajo que en temporadas anteriores, y su relación con la postura y el control general, Diaz explicó que ese mismo día se lo habían señalado, admitiendo que el ángulo había estado un poco bajo y que trabajó en corregirlo. Añadió que revisó video con el coach de pitcheo comparando su repertorio con el de la campaña anterior, y que buscaba recuperar tanto su recta como su slider, destacando que ese día ambos lanzamientos lucieron mejor. También reconoció que había atravesado dificultades similares con la postura en el pasado, durante su etapa en Nueva York, pero que ahora, con mayor madurez, sabe identificar el problema y trabajarlo incluso mientras compite noche a noche, procurando equilibrar el trabajo técnico con la exigencia de rendir en cada salida.

Diaz también relató el momento en que un compañero veterano se acercó a hablarle después de que un bateador rival recibiera un pelotazo, transmitiéndole confianza y pidiéndole que se enfocara en ejecutar sus lanzamientos con calma, ya que él mismo reconoció haberse acelerado en ese instante. Dijo haber escuchado ese consejo con atención, valorando la experiencia de su compañero dentro del juego. Cerró expresando que esta salida representa un nuevo comienzo para encadenar mejores actuaciones, y aseguró sentirse saludable, descansado y con energía para seguir ayudando al equipo.