Kiké Hernández, jugador de Dodgers de Los Ángeles, compareció ante los medios tras la victoria sobre los Rockies para hablar sobre su destacada actuación ofensiva. El bateador reconoció que gran parte de la temporada ha estado marcada por conversaciones sobre sus lesiones más que por su rendimiento en el campo, por lo que sentirse útil para el equipo en esta ocasión le resultó especialmente gratificante.

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Al ser consultado sobre si había realizado algún ajuste técnico o cambio de enfoque en su swing, Hernández fue claro en señalar que el cambio no fue mecánico sino mental. Explicó que ha tenido mucho en la cabeza últimamente, y que la falta de continuidad en el terreno de juego dificultaba sentir que los ajustes técnicos realmente funcionaran.

El pelotero relató que, antes del partido, decidió simplemente dejar de darle vueltas al asunto y salir a competir con una actitud más liberada. Esa decisión, según describió, le permitió conectar dos buenos swings durante el encuentro y contribuir de manera directa al triunfo del equipo, algo que calificó como reconfortante.

Sobre cómo logró ese cambio de chip mentalmente, Hernández indicó que se trató simplemente de soltar la presión y salir a competir, ya que las cosas no podían ir peor de como venían. Añadió que su enfoque se centró en buscar un buen lanzamiento para atacar y confiar en el instinto al momento de swingear, más que en pensar demasiado el proceso.

Finalmente, el infielder comentó que probablemente durante el viaje de regreso intentaría anotar algunas claves o recordatorios sobre lo que le funcionó, con la esperanza de mantener esa sensación tanto en la próxima serie en casa como en la gira por camino. También destacó la importancia de la serie reciente para un equipo que lidera la división, subrayando que superar a los rivales de la parte baja de la tabla y sacar adelante los encuentros complicados fue clave para conseguir las tres victorias.