Cristopher Sánchez no dejó nada al azar. Durante seis entradas, los Orioles no encontraron respuestas, y cuando Baltimore finalmente pareció tener una oportunidad de estabilizar el partido, Filadelfia lo rompió en la octava. El resultado final, 5-0, reflejó una noche donde el pitcheo visitante dictó cada compás.

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Sánchez lanzó 6.0 entradas sin permitir carreras, con apenas 2 hits permitidos, 11 ponches y 5 bases por bolas. Su línea le dio la victoria y dejó su efectividad en 2.61. El derecho no permitió que el ataque de Baltimore encontrara ritmo, y con esa carta jugada, el bullpen de los Phillies completó el trabajo: 3 relevistas cubrieron 3.0 entradas sin permitir carreras.

La ventaja llegó primero en la quinta entrada, cuando Bryan De La Cruz conectó sencillo al jardín central para traer a Bryson Stott, rompiendo el empate 0-0 y poniendo a Filadelfia arriba 1-0. Esa anotación resultó ser la jugada decisiva del encuentro, según los datos de la contienda. Baltimore nunca pudo revertir esa desventaja.

Todo se definió en la octava entrada, cuando los Phillies anotaron 4 carreras. Alec Bohm produjo con sencillo al jardín izquierdo para traer a Kyle Schwarber, Brandon Marsh remolcó a Bryce Harper con otro sencillo, y Justin Crawford selló el episodio con sencillo al jardín derecho que trajo a Marsh y a J.T. Realmuto. El estallido dejó el marcador en 5-0 y terminó con cualquier esperanza de Baltimore.

Shane Baz tuvo una salida sólida por 6.1 entradas, permitiendo apenas 1 carrera (1 limpia) con 6 hits, 1 base por bolas y 4 ponches, pero cargó con la derrota. El problema para los Orioles llegó después: el bullpen local permitió 4 carreras en 2.2 entradas, y la ofensiva de Baltimore, limitada a apenas 3 hits en todo el juego, nunca generó una respuesta real.

Con el triunfo, Filadelfia mejoró a 58-53 y cortó su racha anterior, mientras Baltimore cayó a 54-57 tras la derrota.