En Wrigley Field, el juego se decidió por lo que no pasó: los Cubs no lograron anotar. Los White Sox se impusieron 3-0 en una noche marcada por el brazo de Jose Urquidy, que mantuvo callados a los bates locales entrada tras entrada.
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | R | H | E | |
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| CWS | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1 | 0 | 2 | 0 | 3 | ||
| CHC | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
Urquidy lanzó 6.0 entradas sin permitir carreras, con apenas 2 hits, 8 ponches y ningún boleto en 68 lanzamientos. Fue una salida de dominio sostenido que dejó a los Cubs sin respuestas, y con ella se llevó la decisión de la victoria.
El marcador se rompió en la sexta entrada, cuando Andrew Benintendi conectó sencillo de línea al jardinero central Tyrone Taylor y anotó Miguel Vargas para el 1-0, una jugada que puso a los White Sox al frente para no soltar la ventaja el resto del juego. En la octava, Braden Montgomery dobleteó por el jardín derecho, con la pelota desviándose en el primera base Michael Busch, y anotaron tanto Vargas como Randal Grichuk para ampliar la ventaja a 3-0.
Del otro lado, Clay Holmes cargó con la derrota tras permitir 1 carrera (1 limpia) en 5.1 entradas, con 6 hits, 2 boletos y 1 ponche. La ofensiva de los Cubs no encontró forma de descifrar a Urquidy ni de responder en el marcador; Seiya Suzuki y Michael Busch, entre los bateadores más destacados de la noche por los locales, se fueron sin hits en el juego. Grant Taylor cerró con una entrada perfecta en blanco para sellar el triunfo.
Con el resultado, Chicago White Sox mejoró a 66-60 y cortó una racha negativa al llegar a W1, mientras que Chicago Cubs cayó a 74-54 con su racha ahora en L1.