No hubo drama en Rate Field, solo control. Los Bravos de Atlanta vencieron 2-0 a los White Sox de Chicago en un partido que se definió por el brazo de Grant Holmes y un par de golpes oportunos de Austin Riley. Chicago no logró ni un solo hit en toda la noche.

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Holmes fue la historia central. En seis entradas de labor no permitió carreras, con apenas un hit y tres bases por bolas, además de tres ponches. El bullpen de Atlanta completó la faena con tres relevistas que sumaron 3.0 entradas sin permitir carreras, cerrando así una blanqueada de equipo sin que ningún bateador de Chicago pisara el plato.

Atlanta abrió el marcador en la tercera entrada cuando Austin Riley conectó un doble de línea al jardinero izquierdo Sam Antonacci, con el que anotó Mauricio Dubón para poner el 1-0, un jonrón de ventaja que los Braves nunca cedieron. En la séptima, Riley volvió a producir con un sencillo por el jardín central ante Tristan Peters, esta vez impulsando a Michael Harris II para el 2-0 final.

Del otro lado, Anthony Kay tuvo una salida sólida pero insuficiente: seis entradas, 5 hits, 2 carreras y 6 ponches, cargando con la derrota. Chicago no pudo generar ni un hit en todo el encuentro, y ofensivamente no hubo nada que contar: el silencio total del bate local fue la otra cara de la moneda del dominio de Holmes.

Con el resultado, Atlanta mejoró a 75-53 y cortó según el registro una racha, llegando con W1, mientras que Chicago cayó a 66-61 con L1. Raisel Iglesias cerró el noveno para sellar el triunfo de los Braves.